Mi alma, un lápiz y un café

Días tuyos, míos y nuestros.

—La mierda no se ha ido— —Yo sigo redactando sus voces, entre párrafos del escritor frustrado que siempre seré—.

Luz verde

Escrito por LouAnn 13-04-2016 en Espressodobble. Comentarios (0)

–Y entonces, sólo quedó mi ausencia. –

Habían pasado casi seis meses desde que volví, decidimos olvidarlo todo y empezar otra vez. Dejamos atrás el dolor y el rencor, las traiciones. Abrazamos nuestras heridas mientras nuestros cuerpos desnudos se volvían a unir, el sentir era tan grande que cicatrizó las marcas del ayer.

–Lo intentamos todo, cada día, cada noche. Incluso cuando decidimos desfallecer, tomamos el último aliento para impulsarnos hacia un día más. Guerreamos ante la vida, intentando crear nuevos sueños porque vivir. Al final de cada episodio, deseábamos con el alma permanecer así: compartiendo amaneceres y recibiendo gozosos el anochecer. –

Hago un recuento de todo, nadie creería lo que vivimos, cómo resurgimos literalmente de las cenizas. No pondrían en duda nada. Dejamos el cuerpo, alma y corazón en esta guerra llamada “amor”.

Sin embargo, hay algo que nunca fuimos capaces de aceptar. –A pesar del tiempo, tú siempre serás tú, y yo siempre seré yo. Con ese conjunto de cualidades que un día nos enamoraron, y un mar de demonios que eternamente habitarán. –

El tiempo es sabio, sobretodo cuando hay dolor, te adiestra con lecciones aunque te rehúses a aprender. Tú y yo crecimos como seres humanos, eso lo tengo claro. Pero sabes, nuestros límites de tolerancia de “infelicidad” se acortaron.

–Sí, fueron muchas veces las que repetí que me iría. Aquellas palabras no tenían verdad, pensé que alguna vez dirías que me quedara. Te grité a los ojos alguna vez que no te amaba, creí que mis ojos confesarían que estaba loca por ti. –

Traté tantas veces de entender tu forma de amar, que gasté tiempo en analizarla en vez de disfrutarla. Por otro lado, tú nunca dejaste de criticarme en cada pelea en la que tuvieras oportunidad. Los días se apropiaban de tonos del pasado, los alaridos retumbaban el departamento, nuestros corazones volvían a agrietarse.

–De verdad, nunca quise irme. – Puede parecer extraño, pero hay sentimientos que traspasan la cordura y los límites pre-establecidos. Pero cada pelea ponía una yarda entrenos, y cuando menos lo pensé había tanta distancia, que la salida sólo estaba a un paso de mí.

Yo, nunca seré el ser perfecto que anhelabas. Mucho menos la musa, de aquellos versos profundos trazados en viejas libretas. Mientras era una novedad, –cual objeto recién salido de la tienda, con un precioso envoltorio, brillante y perfecto–, tus ojos destellaban de asombro. Fui y seré, lo que vez tan cargada de grises, tan libre de mí, tan difícil de manejar y mucho menos manipular.

–Te adoré como sabía, entre esa escala de rojos y negros tan míos. –

Mi última valija ya está en el auto. Sólo queda la mochila de rosas que me regalaste por navidad, mi teléfono y esa billetera beige que nunca cambié. Cierta emoción vieja invade mi cuerpo, estoy sentada en la silla gris mirando alrededor. Siento tu respiración desde la habitación. Prolongo los minutos, cual agonía. Aún tengo la esperanza de que cuando abra la puerta, tomarás mi diestra, mirarás mis ojos y un beso cálido me dirá silencioso que no me vaya.

–Llevo el pecho húmedo. Es la segunda vez que suena ese albúm. Estamos en verde otra vez. Tercera. Cuarta. Quinta. –


Noviembre 8

Escrito por LouAnn 12-04-2016 en Cartas a María. Comentarios (0)

–Hay días en que siento que te olvido y entonces temo olvidarte y me aferró a los recuerdos. Hay días en los que esos recuerdos son apabullantes y resquebrajan mi alma, y sólo quiero olvidarte. Hay días en los que siento que ya no puedo cargar más con nuestra historia, es cuando buscó aprender como volverlos cenizas y avanzar.–

Eran días que se volvieron meses. Y esos meses se convierten en años.

–Porque mi alma aprendió a intimar con la tuya, porque el manual que me entregaste no contenía una cláusula de olvido. Porque sólo me enseñaron a amarte, aunque en la práctica haya podido dañarte.–


Hoy es un día de esos, de esos complicados, en los que practico borrarte; pero mi miedo es inmenso. Y un amor agonizante se aferra a ti

Sólo quiero pensar que aquella nave dejará nuestra historia en el aire, a miles de pies sobre la tierra. Que los kilómetros, que van a apartarnos, te dejaran atrás.

Hoy es un día de esos, en los que aun no comprendo porque mis labios siguen llamándote amor.


Octubre 30

Escrito por LouAnn 12-04-2016 en Cartas a María. Comentarios (0)

–Ayer ha sido una de las noches más largas–.

Llevo preguntándome aun por qué luego de tanto tiempo recién buscaste respuesta. ¿Por qué después de tanto volviste a aparecer? ¿Por qué María? ¿Por qué?

Si bien no estaba estupenda, al menos había hallado cierto equilibrio para seguir con mis días.

No te he llamado, no he escrito, no te contesté los mensajes, desaparecí como me lo pediste. ¡Entonces de repente apareces! ¿Qué pretendías? ¿Volver a hacer sangrar la herida? ¿Torturarme? ¿Castigarme?

(me cuesta respirar)

Lo conseguiste sabes, estoy hecha mierda otra vez.

–Ojalá para ti esto haya sido bueno. Hoy duele más que ayer.–

Dude como una tonta, me hice ilusiones. Me pase toda la mañana ideando miles de cosas para cuando nos volvieramos a ver.

–Sin querer me llevaste hasta arriba, para volverme a tirar.–

Me quedé varada, sin hallar alguna forma en la que comprendieras que estaba arrepentida. Dubitativa. Intentando que entiendas, que el fracaso de una relación es responsabilidad de dos. Que ambas contribuimos al deterioro de ello.

–Ya no sé cómo explicarte que lamento en el alma haberte hecho daño, y con ello cada daño colateral.–


–Lo que me mata, es que a pesar de todo –de tus negativas, de ese odio profundo del que me hablas, el que dices tenerme– Te amo cada día más, te extraño. Me duele esta ausencia que consume el alma día con día. Me asfixia,el saber que te pierdo, que te he perdido.–


Ayer no pude dormir pensando en ti. Repetía tus palabras una y otra vez en mi cabeza, te imaginaba haciendo alguna estupidez, queriéndote rendir. No dejaba de preguntararme, ¿que haría si algo te pasara?

–Aunque la verdad es que lo sé, y lo sabes. Aquello no ha cambiado, ni cambiará. Tú y yo cerramos los ojos al mismo tiempo. No importa, el dónde o el cómo, nuestras almas están unidas para la eternidad.–

En tu último correo me dijiste que tu bienestar, dependía de que yo desapareciera. –Así que aunque lo dudes, el amor que hoy tengo por ti es más grande que yo misma, que mis deseos egoístas por recuperarte. Te amo tanto mi hermosa María, que soy capaz de renunciar, si ello te hace feliz. Aunque en el intento, muera cada día.–

Hoy renuncio a ti definitivamente, para siempre.

Esto es lo último que sabrás de mí, estas son las últimas líneas que te escribo.

Cuídate, te lo pido.

Intenta con todas tus fuerzas ser feliz.

No dejes de luchar.

Hasta siempre vida mía.


Título

Escrito por LouAnn 12-04-2016 en Cartas a María. Comentarios (0)
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Octubre 25

Escrito por LouAnn 12-04-2016 en Cartas a María. Comentarios (0)

–Vaya que en octubre siempre hay milagros–.

Y aunque es contradictorio en base a la situación, has sido mi mayor regalo. Has generado una alegría inmensa con tan sólo oírte.

Pesé al dolor que me embarga, tengo una sonrisa tatuada. Tu voz, las fotos que llegaron al correo y millones de recuerdos que esta mañana invaden mi mente.

Tal vez tengas razón, y para nosotros ya no hay segundas oportunidades. (Ruego a todo en lo que creo, estés equivocado)

–Que tonta fui, a pesar de tu negativa, nunca debí irme, debí luchar por ti–.

Hay tantas cosas que he aprendido, tantas cosas que quisiera decirte, tantas cosas que quisiera haber hecho, tantas cosas que hoy haría. Y tantas otras que ojalá hubiéramos resuelto; porque ahora sé, que el amor no es suficiente para una relación.

¿Qué dura es la vida con sus lecciones, no?

De mi parte yo sigo esperando, sigo sentándome al pie del balcón por si un día apareces.

Tal vez... ¿Tal vez? Un día tú vuelvas a quererme... 

Tal vez nunca llegues, pero eso ya no importa.